Aviso: análisis editorial comparativo verificado a 23 de julio de 2026; cada cifra lleva su propia fecha de corte real (entre abril y julio de 2026), tomadas de RWA.xyz y de la documentación pública de cada emisor. Las cifras de activos, comisiones y rendimiento de los fondos tokenizados de Treasuries (deuda del Tesoro de EE. UU.) se mueven a diario con los tipos de interés y los flujos de capital: úsalas como foto fechada, no como cifra viva. Esto no constituye asesoramiento financiero, legal ni fiscal, y no es una recomendación sobre dónde aparcar stablecoins. CleanSky no recibe comisiones ni pagos por referral de ninguno de los emisores, gestores o protocolos citados.
En marzo de 2026 la USYC de Circle adelantó a BlackRock BUIDL como el mayor fondo de Treasuries tokenizados del mundo, y a 23 de julio manda con unos 2.960 millones de dólares frente a los 2.520 millones de BUIDL. Si el mercado se leyera por el ranking de activos bajo gestión —AUM, el dinero total que administra cada fondo—, la conclusión sería que BlackRock ya no gana, y esa lectura engaña. El mercado de fondos de Treasuries tokenizados pasó de unos 1.100 millones de dólares en marzo de 2024 —cuando BUIDL debutó con 100 millones de seed— a rozar los 16.000 millones a 23 de julio de 2026: más de 14 veces en dos años, y ya funciona de facto como el "cajón de efectivo" por defecto de las tesorerías que operan en cadena. Dentro de esa carrera hay dos guerras que un ranking de AUM esconde —la integración en DeFi (las finanzas descentralizadas) y el coste—, más un tablero aparte, el geográfico, donde juega USDY. BUIDL importa hoy menos por su tamaño —ya no lidera— que por ser garantía real de la cripto on-chain: colateral en Euler, garantía de derivados en Binance y reserva de la OUSG de Ondo y de la stablecoin USDtb de Ethena. Franklin Templeton BENJI compite en el eje del coste con la comisión más baja de la categoría, un 0,15% empatado con OUSG. Este artículo pone a BUIDL, BENJI, OUSG y USDY en la misma tabla fechada —AUM, crecimiento, comisión, rendimiento neto y disponibilidad— y explica qué convierte a un fondo tokenizado en el colateral por defecto de una tesorería on-chain.
¿Por qué el ranking de AUM ya no dice quién manda?
Un fondo de Treasuries tokenizado invierte en deuda pública estadounidense a muy corto plazo —letras del Tesoro y repos a un día— y representa cada participación como un token en una blockchain en lugar de en el registro de una gestora tradicional. El atractivo es doble: paga el rendimiento de la deuda pública (en el entorno del 3,3% anual a julio de 2026) y se mueve, custodia y liquida las 24 horas sobre la misma red donde ya está el dinero del inversor. Por eso las tesorerías cripto lo usan como sustituto del efectivo: un saldo que rinde sin salir de la cadena.
Durante 2024 la foto era simple: BUIDL, lanzado por BlackRock en marzo de ese año a través de la tokenizadora Securitize, llegó a controlar cerca del 46% del mercado en su pico de mayo de 2024, el dato que alimentó el relato de "BlackRock domina la tokenización". Dos años después ya no describe la realidad. Con el mercado multiplicado y varios competidores a escala, la cuota de BUIDL cayó al entorno del 16% a 23 de julio de 2026, y la USYC de Circle —heredada al comprar Hashnote en enero de 2025— lo superó en AUM a mediados de marzo de 2026 sin soltar el liderato desde entonces.
Lo interesante es cómo ganó USYC ese primer puesto: por su convertibilidad instantánea contra USDC —la stablecoin de Circle— y por su uso como garantía de margen en Binance y otras plataformas de derivados, la fontanería de distribución de Circle empujando su propio producto de reserva. Su integración DeFi también existe —USYC es, de hecho, colateral aceptado en Aave Horizon—, pero lo que le dio el liderato fue la potencia comercial. Ese matiz es la clave: el número que encabeza el ranking mide la fuerza de distribución del emisor más que la utilidad del token como pieza de un sistema. Solo la segunda decide qué fondo se vuelve imprescindible cuando se apaga el marketing.
¿Qué convierte a un fondo tokenizado en colateral aceptado?
La variable que ningún ranking de AUM captura es si un protocolo de préstamos —o un emisor de stablecoins— acepta ese token como garantía. Eso depende de tres condiciones que se evalúan una por una:
- Integración técnica. El token tiene que encajar en el estándar sobre el que corre el protocolo (normalmente ERC-20 en Ethereum, a veces envuelto en un vault ERC-4626 que automatiza el rendimiento), tener oráculos de precio fiables y contratos auditados. Un token sin integración limpia no entra, por grande que sea el fondo detrás.
- Liquidez de redención. Un protocolo que acepta un colateral necesita poder liquidarlo rápido si el préstamo se deteriora. Si el fondo solo permite reembolsos en días hábiles o con ventanas restringidas, el colateral es frágil; si ofrece canje casi inmediato contra una stablecoin, es sólido. La velocidad de salida importa más que el tamaño.
- Riesgo de emisor y claridad legal. Quién custodia los activos, en qué jurisdicción, con qué estructura de quiebra remota y qué regulador vigila. Un fondo respaldado por BlackRock y custodiado por BNY resuelve el comité de riesgos de un protocolo institucional con menos fricción que un emisor joven, aunque los dos tengan letras del Tesoro debajo.
Ese capital crece por una vía que no se ve en la foto de cada fondo por separado. Los depósitos de activos del mundo real (RWA) aparcados en protocolos DeFi se triplicaron en un año: de unos 2.330 millones de dólares en el segundo trimestre de 2025 a 7.440 millones en el mismo trimestre de 2026, un salto del 200%. Ese dinero busca el fondo que los protocolos aceptan como garantía. Morpho, de hecho, aumentó sus préstamos vivos de 1.900 a 3.000 millones de dólares durante 2025 (+58%; a mediados de 2026 ya rondaban 3.700) apoyándose en buena parte en colateral tokenizado, hasta ser el segundo mayor prestamista del sector.
¿Por qué BUIDL sigue siendo la reserva por defecto aunque no lidere el AUM?
La respuesta corta: porque otros fondos están construidos encima de él. La OUSG de Ondo, uno de sus competidores directos en la tabla, mantiene su cartera dentro de BUIDL desde una migración de 2024; comprar OUSG es, en la práctica, una vía envuelta hacia el fondo de BlackRock. Y la stablecoin con rendimiento USDtb de Ethena usa BUIDL como reserva de más del 90% de su respaldo. Cuando un fondo se convierte en la reserva de sus propios rivales, su relevancia deja de medirse por su AUM: se convierte en la capa base sobre la que se apila el resto del mercado.
A eso se suma su uso como garantía real. En mayo de 2025, Securitize envolvió BUIDL en un sToken —sBUIDL— que Euler acepta como colateral de préstamos en Avalanche, la vía por la que el fondo entra en DeFi sin renunciar a su cerco institucional. Y desde noviembre de 2025 sirve de garantía off-exchange para operar derivados en Binance, Crypto.com y Deribit: el saldo rinde como letra del Tesoro mientras respalda la posición. Una tesorería que busca un cajón de efectivo que además sirva de garantía elige el fondo que su plataforma ya reconoce, y ahí BUIDL —emisor de máxima solvencia percibida, custodia bancaria, liquidez de canje— parte con una ventaja estructural que ninguna clasificación por tamaño mide.
Esto no equivale a superioridad absoluta. BUIDL cobra entre el 0,20% y el 0,50% de gestión según la clase y exige la condición de comprador cualificado (qualified purchaser) a través de Securitize, con mínimos elevados: es infraestructura para instituciones más que un producto minorista. Su papel como puerta del rendimiento institucional on-chain, junto a su producto de staking de ETH, lo analizamos en el fondo con el que BlackRock abrió el rendimiento institucional en cadena.
¿Por qué BENJI gana la guerra de las comisiones con un 0,15%?
BENJI juega otra partida. Es el token on-chain del Franklin OnChain U.S. Government Money Fund (FOBXX), un fondo monetario registrado ante la SEC —el primero que usó una blockchain pública como registro oficial de titularidad, desde 2021 sobre Stellar— y hoy desplegado en nueve redes: Stellar, Polygon, Arbitrum, Aptos, Avalanche, Base, Solana, Ethereum y BNB Chain (sumada en septiembre de 2025). Franklin anunció el cruce de los 1.000 millones de dólares de AUM en marzo de 2026, aunque el registro on-chain de RWA.xyz —que solo cuenta los tokens BENJI emitidos— lo sitúa en unos 735 millones a 23 de julio; ambas cifras lo dejan lejos del liderato de USYC o BUIDL, y no le hace falta para ser relevante.
Su arma es la comisión: un 0,15%, la más baja de la categoría —empatada con OUSG—, un diferencial que nace de llevar el registro de accionistas directamente sobre la cadena y eliminar capas de administración heredada. Franklin amplió además el acceso institucional con una alianza con MoonPay y llega al inversor de fuera de EE. UU. mediante fondos hermanos UCITS y en Singapur, sin renunciar a su registro ante la SEC. Un fondo puede tener la quinta parte del AUM del líder y aun así ser la opción racional para quien optimiza coste antes que integración en préstamos: sobre un saldo de 100 millones de dólares, pagar un 0,15% en vez de hasta un 0,50% anual ahorra unos 350.000 dólares al año.
¿Cómo se comparan BUIDL, BENJI, OUSG y USDY hoy?
La tabla siguiente cruza los cuatro productos con la fecha de corte de cada bloque, y su columna de trayectorias —tres puntos fechados por fondo— revela que compiten en ejes distintos.
| Fondo (emisor) | AUM en millones de $ (corte) | Trayectoria de AUM (millones de $) | Comisión gestión | Rendimiento neto (corte) | Disponibilidad |
|---|---|---|---|---|---|
| BUIDL (BlackRock / Securitize) | ≈2.520 (23-jul-2026) | 100 (mar-2024) → >2.900 (jun-2025) → 2.520 (jul-2026) | 0,20%–0,50% | 3,40% a 7 días (23-jul-2026) | Compradores cualificados; 8 cadenas; mínimos altos |
| BENJI / FOBXX (Franklin Templeton) | ≈735 on-chain (23-jul-2026) | ~420 (2024) → ~700 (jun-2025) → ~735 on-chain (jul-2026; hito de 1.010 anunciado en mar-2026) | 0,15% | 3,54% a 7 días (23-jul-2026) | EE. UU. (registrado SEC) + fondos hermanos internacionales; 9 cadenas; minorista |
| OUSG (Ondo Finance) | ≈478 (23-jul-2026) | Cartera migrada a BUIDL en 2024; 625 (1T-2026) → 478 (23-jul-2026) | ≈0,15% | 3,36% a 7 días (23-jul-2026) | Compradores cualificados; mín. 100.000 $ (5.000 $ en canjes instantáneos); Ethereum, Polygon, Solana, XRP Ledger |
| USDY (Ondo Finance) | ≈2.160 (23-jul-2026) | 740 (25-abr-2026) → 2.160 (23-jul-2026): casi el triple en tres meses; con OUSG, ~2.640 en Treasuries de Ondo | Sin comisión explícita (Ondo retiene el diferencial) | 3,55% anual (23-jul-2026) | Solo NO estadounidenses (offshore); minorista internacional; 5 cadenas |
Para situar la escala: RWA.xyz cifraba el mercado de Treasuries tokenizados en unos 15.920 millones de dólares —85 activos y unos 62.900 titulares— a 23 de julio de 2026, con un rendimiento medio a 7 días del 3,30%, por debajo del de varios fondos individuales porque el agregado incluye productos de menor duración. La foto del sector RWA completo la seguimos en el recuento del mercado de activos tokenizados, que superó los 26.000 millones de dólares contando también crédito y bienes raíces.
¿Por qué USDY juega en un tablero geográfico aparte?
USDY es el caso que rompe la comparación directa, porque su eje competitivo no es ni el AUM ni la comisión: es la geografía y el rendimiento al minorista. Es un token con rendimiento respaldado por letras del Tesoro a corto plazo y depósitos bancarios a la vista, emitido por Ondo USDY LLC, un vehículo de quiebra remota en Delaware, y cada token representa un derecho senior garantizado sobre esa cartera. A 23 de julio de 2026 paga un 3,55% anual con unos 2.160 millones de dólares en circulación repartidos entre Ethereum, Solana, Mantle, Sui y Aptos — casi el triple que los 740 millones de finales de abril, el crecimiento más rápido de los cuatro fondos de esta comparación.
La condición que lo define es a quién puede vendérsele: solo a inversores no estadounidenses. Esa restricción, que en un producto tradicional sería una limitación, es aquí la propuesta de valor: le permite ofrecer un rendimiento más alto al minorista internacional dentro de una estructura fiscalmente más eficiente, sin las cargas de un fondo registrado en EE. UU. Mientras BUIDL y OUSG apuntan a instituciones estadounidenses cualificadas y BENJI cubre ambos lados, USDY se lleva al ahorrador de fuera de EE. UU. que quiere el rendimiento del dólar sin abrir una cuenta de bróker en Nueva York. Ondo cubre además el extremo institucional con OUSG, y su estrategia completa de Treasuries la desarrollamos en el análisis de su apuesta por la deuda pública tokenizada.
¿Qué mide realmente cada fondo cuando dice que "gana"?
Puestos en la misma mesa, los cuatro productos ganan en variables diferentes, y confundirlas es el error que comete quien lee solo el ranking de AUM. La cronología ayuda a ver por qué la métrica dominante fue perdiendo capacidad explicativa a medida que el mercado maduraba:
- Marzo de 2024 — BlackRock lanza BUIDL con 100 millones de dólares de seed; en seis semanas es el mayor fondo de una categoría que ya existía (FOBXX desde 2021, OUSG desde enero de 2023).
- Mayo de 2024 — BUIDL toca su pico de cuota: ~46% de todo el mercado. El AUM y el liderazgo son la misma cosa.
- Enero de 2025 — Circle compra Hashnote y hereda USYC, el fondo que acabará destronando a BUIDL.
- Marzo de 2026 — USYC supera a BUIDL en AUM apoyándose en la convertibilidad contra USDC y su uso como garantía de margen. Franklin anuncia que BENJI cruza los 1.000 millones de dólares.
- Abril–junio de 2026 — El mercado de Treasuries tokenizados marca 15.070 millones de dólares a fin de abril y 14.790 a 10 de junio; la cuota de BUIDL baja al entorno del 17%, pero sigue siendo la reserva de OUSG y Ethena y garantía en Euler y Binance.
- Julio de 2026 — El mercado alcanza los 15.920 millones de dólares a día 23. USDY casi triplica su tamaño en tres meses (de 740 a 2.160 millones) y se convierte en el tercer fondo de la categoría, por delante de BENJI y OUSG juntos; la cuota de BUIDL queda en el entorno del 16%.
De esa secuencia salen dos guerras que el ranking esconde. La de integración y colateral: quién se vuelve la pieza que los protocolos de préstamos y los emisores de stablecoins aceptan como garantía, donde BUIDL parte por delante aunque no lidere el tamaño. Y la de coste: quién ofrece el mismo rendimiento descontando menos comisión, donde BENJI iguala a OUSG en el 0,15% sin ser el mayor. USDY juega en un tablero aparte —el geográfico—, por el minorista de fuera de EE. UU. El ranking de AUM solo puntúa la captación comercial del emisor, y por eso corona a USYC con unos 2.960 millones mientras las otras dos guerras se deciden en ejes que no mide.
¿En qué fijarse antes de tratar un fondo tokenizado como "efectivo on-chain"?
Para una tesorería que evalúa dónde aparcar un saldo en cadena, el AUM importa menos que cinco preguntas previas que la tabla no responde del todo: ¿el token está aceptado como colateral en el protocolo de préstamos que ya uso? ¿Cuánto tarda un reembolso y contra qué activo se liquida? ¿Qué comisión anual me come el saldo? ¿Puedo comprarlo legalmente desde mi jurisdicción y con qué mínimo? ¿Quién custodia los activos y qué regulador los vigila? Un marco ordenado para responderlas —solvencia del emisor, mecánica de redención, transparencia de reservas, riesgo de contrato— lo detallamos en la guía para evaluar un fondo tokenizado.
Un matiz que el mercado empieza a incorporar: no todo el colateral tokenizado es efectivo a la vista. Los fondos de esta comparación son productos sin vencimiento cuyo valor se mueve poco, pero la frontera del colateral en DeFi se estira hacia instrumentos con fecha de vencimiento, como los tokens de principal que analizamos en el estándar de colateral con vencimiento de Pendle. La lección que dejan BUIDL, BENJI, OUSG y USDY es que el fondo imprescindible para las tesorerías on-chain rara vez es el que encabeza el ranking: es el que un protocolo ya reconoce, el que cobra menos o el que puede venderse donde los demás no llegan. Tres ventajas que ninguna clasificación por tamaño sabe medir.
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