JPMorgan, a través del equipo de Nikolaos Panigirtzoglou, ha publicado una de las tesis más explícitas del año sobre Ethereum: ETH seguirá quedando rezagado frente a BTC salvo que repunten actividad on-chain, DeFi y RWA. Lo respaldan con datos duros: tarifas de gas L1 desplomadas un 95% interanual hasta 0,5 gwei medios, ingresos de los rollups a la capa base que cayeron 90% (de 113 a 10 millones de dólares entre 2024 y 2025), oferta circulante de ETH creciendo al 0,23% anual neto y un ratio ETH/BTC en 0,02835, mínimo de diez meses. El precio spot de ETH en 2.113 $ y la capitalización total cripto en 2,56 billones de dólares son el telón de fondo, no la tesis. Este artículo disecciona qué dice exactamente JPMorgan, qué le sostiene, qué le contradice y qué se le escapa a un banco tradicional cuando mira a Ethereum con lentes de DCF.
El informe de Panigirtzoglou no es un objetivo de precio bajista para ETH a corto plazo. Es una tesis sobre underperformance relativo estructural frente a BTC. La distinción es importante porque obliga a discutir mecánica económica (qué captura valor en una capa base) y no solo flujos. En este análisis vamos al detalle: las tres condiciones explícitas que JPMorgan pone como gatillo para reconsiderar su tesis, cómo se rompió el equilibrio EIP-1559 con la madurez L2, qué métricas on-chain sostienen y cuáles desafían la lectura, y por qué los marcos analíticos bancarios pueden estar mirando a Ethereum como una equity de software cuando se parece más a un activo monetario con demanda de seguridad económica.
Glosario rápido para seguir el artículo:
- Rollup L2 (Layer 2, "capa 2"): red secundaria construida encima de Ethereum (mainnet o L1) que agrupa miles de transacciones fuera de mainnet, las ejecuta más barato y solo publica un resumen verificable en L1. Ejemplos: Arbitrum, Optimism, Base, zkSync, Scroll. Bajan el coste por transacción 10-100× respecto a usar Ethereum directamente.
- Mainnet / L1: la red base de Ethereum, donde se asienta toda la seguridad y donde los rollups L2 escriben sus datos resumidos.
- EIP-1559: la regla que desde 2021 quema (destruye) parte de las tarifas de cada transacción en L1. Si baja la actividad en L1, baja la quema, y ETH deja de ser deflacionario.
- Blob: el nuevo formato barato (introducido por la EIP-4844 en 2024) que los rollups L2 usan para subir sus datos a L1. Pagan céntimos en vez de dólares, pero L1 ingresa mucho menos.
Aviso editorial: este artículo es informativo y no constituye asesoramiento financiero ni recomendación. Precios y flujos cambian a diario. Datos de mayo de 2026.
¿Qué tesis publica exactamente JPMorgan sobre Ethereum?
Nikolaos Panigirtzoglou, director gerente del equipo de Global Markets Strategy de JPMorgan, firma una nota de research dirigida a clientes institucionales en la que sostiene una posición específica: Ethereum y el conjunto de altcoins seguirán mostrando un comportamiento relativo más débil que el de Bitcoin salvo que se materialicen tres cambios simultáneos en la red. No es un sell rating, no es un objetivo de precio. Es una tesis sobre la persistencia del rezago relativo.
El propio título de la nota — citada por Bloomberg — encuadra el debate como una pregunta sobre captura de valor, no sobre tecnología. JPMorgan reconoce explícitamente que Ethereum es la capa base más demandada de Web3, que aloja la mayor parte de la infraestructura DeFi y que es el estándar elegido por los emisores de fondos tokenizados como BUIDL de BlackRock o el ETHB de iShares con staking. El problema, según el banco, es que esa centralidad técnica no se está traduciendo en demanda persistente sobre el token ETH.
Los apoyos cuantitativos que JPMorgan despliega son cuatro:
- El ratio ETH/BTC cae hasta 0,02835, mínimo de diez meses y un retroceso del 35% desde el pico de agosto de 2025 en 0,04324.
- Los ETFs spot de BTC en EE. UU. han recuperado dos tercios de las salidas previas tras la corrección por la crisis geopolítica; los de ETH solo un tercio.
- El interés abierto en futuros CME de BTC ha vuelto casi a máximos previos; el de ETH sigue claramente deprimido.
- Las tarifas medianas de gas L1 caen un 95% interanual hasta 0,5 gwei, neutralizando el mecanismo de quema EIP-1559.
La lectura de mercado de hoy refuerza el encuadre: ETH abre en 2.113 $, mínimo de seis semanas, mientras la capitalización global cripto pierde 180.000 millones de dólares en la última semana hasta 2,56 billones. Para situar este punto en el contexto del otro ángulo, recomendamos nuestro análisis BTC vs ETH: divergencia de flujos ETF en mayo de 2026, que estudia los flujos diarios y los productos cotizados con detalle. Aquí, en cambio, nos centramos en la mecánica económica de la tesis bancaria.
¿Cuáles son las tres condiciones que JPMorgan exige para revisar su tesis?
Panigirtzoglou es inusualmente explícito sobre los gatillos que invalidarían la tesis. No habla en abstracto: pone tres condiciones que deberían cumplirse simultáneamente para que la nota dé un giro hacia un cuadro neutral o constructivo en ETH.
| Condición JPMorgan | Métrica objetiva propuesta | Valor actual | Umbral de reversión sugerido |
|---|---|---|---|
| Repunte de actividad on-chain L1 | Gas medio L1 (gwei) | 0,5 | 5-10 sostenido |
| Revitalización DeFi en Ethereum | TVL mainnet (B$) | 45,4 | 65-75 |
| Adopción RWA y aplicaciones reales | RWA tokenizado en ETH (B$) | ~9,2 | 25-30 |
La primera condición es la más mecánica. Para que la quema EIP-1559 vuelva a operar como freno a la emisión y, por tanto, para que la narrativa de escasez aplique, la tarifa base L1 debe situarse de forma sostenida por encima de niveles donde la quema diaria supere a la emisión por consenso. JPMorgan no fija un número exacto pero sus economistas sugieren un rango entre 5 y 10 gwei como suelo necesario, frente a los 0,5 gwei actuales.
La segunda condición exige una reactivación de DeFi en mainnet, no en L2. Es un matiz importante: el banco reconoce que el TVL agregado del ecosistema Ethereum + L2s ha crecido, pero argumenta que es en mainnet donde se quema gas y se genera presión compradora natural sobre ETH. Un retorno a niveles cercanos a los 65-75 mil millones de dólares de TVL L1 — vistos por última vez en pleno ciclo 2021 — sería la señal clara.
La tercera condición, sobre RWA, es la más interesante porque es la que JPMorgan más cerca tiene de ver cumplida. La tokenización de fondos del mercado monetario, deuda soberana y crédito privado ha pasado de ser un concepto a una realidad operacional con BUIDL, BENJI, ONDO y varios pilotos de bancos europeos. Pero el banco insiste en que los volúmenes actuales — unos 9.200 millones de dólares de RWA tokenizados sobre Ethereum según rwa.xyz — son aún demasiado pequeños para mover la aguja sobre el flujo de fees y la captura de valor del token.
¿Por qué los rollups L2 son técnicamente un éxito pero económicamente un problema?
El núcleo técnico de la tesis JPMorgan está aquí. Cuando Ethereum implementó la EIP-4844 (Proto-Danksharding) en 2024, el objetivo era abaratar drásticamente el coste para los rollups de publicar datos de disponibilidad en mainnet. Lo consiguió. Los costes de los rollups por transacción cayeron entre 10 y 100 veces. Las transacciones en Arbitrum, Base u Optimism pasaron a costar fracciones de céntimo. Es, sin duda, uno de los mayores logros de escalabilidad en la historia del protocolo.
El efecto colateral es duro: si los rollups pagan menos por bloque, mainnet recauda menos. Y mainnet recibe el grueso de su demanda hoy precisamente por ser la capa de liquidación de los rollups, no por usuarios finales. La consecuencia se ve en una sola cifra: el pago agregado de los rollups a la red L1 cayó de 113 millones de dólares en 2024 (el 41% de los ingresos totales de los operadores L2) a 10 millones en 2025. Una caída del 90% interanual.
| Periodo | Gas medio L1 (gwei) | Coste medio swap L2 ($) | Fees pagados por L2 a L1 ($M) | Δ suministro ETH (anualizado) |
|---|---|---|---|---|
| 2021 (pico DeFi/NFT) | 80-150 | N/A | N/A | +4,3% |
| 2023 (post-Merge) | 20-40 | 0,30-1,00 | N/A | -0,2% |
| 2024 (post-Dencun) | 5-15 | 0,02-0,10 | 113 | -0,05% |
| 2025 | 1-3 | 0,01-0,05 | 10 | +0,15% |
| May 2026 | 0,5 | 0,001-0,01 | ~3 (run-rate) | +0,23% |
La traducción mecánica es clara. La EIP-1559 establece que la base fee de cada transacción se quema (sale del suministro circulante) en lugar de ir a los validadores. El equilibrio neto del suministro es: emisión por consenso menos quema base. Cuando la quema cae a niveles próximos a cero, la emisión por staking pasa a dominar el balance y el suministro crece neto. Es exactamente lo que está pasando: ETH se expande al 0,23% anual neto en lugar de contraerse como ocurrió brevemente en 2023.
Si quieres ver la mecánica con detalle, te recomendamos nuestro análisis de la tesis de Geoff Kendrick (Standard Chartered) sobre ETH a 7.500 $, que defiende lo contrario que JPMorgan: que la captura de valor migrará al staking y al re-staking, no a las fees, y que eso basta para sostener una apreciación estructural.
¿Cómo se rompió la narrativa de ultrasound money?
Durante 2022-2023, tras la fusión a proof-of-stake y bajo condiciones de actividad on-chain alta, ETH llegó a tener varios trimestres de variación neta negativa del suministro. La quema EIP-1559 era mayor que la emisión por staking. El término "ultrasound money" — más escaso que el "sound money" del Bitcoin, que solo desinfla por halvings — se popularizó en la comunidad. Era un argumento monetario potente porque ataba la utilidad de la red (más uso = más quema) a la escasez del activo.
Ese eslabón se ha roto. No por una decisión de protocolo, sino por una decisión arquitectónica: empujar el volumen a L2 y abaratar el data availability. La quema neta diaria de ETH en mayo de 2026 ronda los 1.200-1.800 ETH, frente a los 8.000-12.000 ETH diarios que se veían en periodos de alta actividad de 2023. El número exacto se puede consultar en tiempo real en ultrasound.money, un dashboard que la propia comunidad mantiene.
¿Es solucionable sin renunciar a los L2?
Hay tres caminos discutidos en EthResearch y en los foros core. El primero es subir el límite de gas L1 para absorber actividad que hoy va a L2 (línea Glamsterdam con la EIP-7732). El segundo es reorganizar las economías de los blobs para que el suelo de precio sea más alto incluso con baja demanda (propuestas en estudio para Hegota). El tercero es asumir que la captura de valor se mueve permanentemente al staking y al re-staking (EigenLayer, Symbiotic) y dejar de medir a ETH por DCF de fees. Cada camino tiene defensores; JPMorgan se mantiene escéptica respecto a los tres porque ninguno está implementado y porque la demanda fresca no aparece.
¿Qué dicen las métricas de DeFi sobre la salud del ecosistema?
La cuota de mercado de Ethereum mainnet en TVL DeFi global ha bajado del 63,5% a comienzos de 2025 al 54% en mayo de 2026, con un valor absoluto de 45.400 millones de dólares en L1 según DefiLlama. La caída no se explica por una fuga, sino por la especialización de redes alternativas que han captado nichos concretos.
| Red | Cuota TVL DeFi (%) | TVL (B$) | Nicho dominante |
|---|---|---|---|
| Ethereum L1 | 54,00 | 45,40 | Liquidación institucional, RWA, money markets |
| Solana | 6,66 | 5,60 | Ejecución rápida, memecoins, perp DEX |
| BNB Chain | 6,60 | 5,55 | Onboarding minorista vía Binance |
| Bitcoin (BTCFi) | 6,35 | 5,34 | Colateral BTC en L2 nativas |
| Tron | 6,17 | 5,19 | Stablecoins (USDT 97,86% del stock) |
| Base (L2 OP Stack) | 5,44 | 4,58 | Onboarding minorista Coinbase |
| Hyperliquid | 1,81 | 1,52 | Perp DEX, derivados sintéticos |
Lo que JPMorgan subraya no es la pérdida de cuota — un fenómeno previsible y sano de un ecosistema que se especializa — sino que ese capital fugado no está volviendo en forma de nueva demanda L1. Solana ha consolidado el segmento minorista de velocidad. Tron es la red de facto del USDT global con 89.600 millones de dólares en stablecoins. BTCFi ha emergido en 2026 como la sorpresa del año al capturar el 6,35% del TVL aprovechando colateral Bitcoin. Cada uno de estos nichos era teóricamente capturable por Ethereum mainnet con la arquitectura adecuada; ninguno lo ha sido.
Adicionalmente, el banco apunta tres factores que limitan la inversión institucional en altcoins en general:
- Menor profundidad de mercado y mayor slippage en eventos de liquidez.
- Estancamiento del DeFi minorista: el número de direcciones activas únicas mensuales en mainnet lleva tres trimestres lateral según Etherscan.
- Continuados incidentes de seguridad: hackeos de bridges, exploits en lending y, en 2026, el caso de la votación de gobernanza Aave de 200k que mostró tensiones en la gestión cross-chain.
¿Resuelve Glamsterdam y Hegota el problema que diagnostica JPMorgan?
La hoja de ruta de Ethereum tiene respuestas técnicas concretas para algunos de los problemas que apunta JPMorgan, pero el banco las despacha como insuficientes mientras no estén implementadas y mientras no se demuestre que generan demanda nueva, no solo capacidad nueva.
| Upgrade | Ventana | EIPs centrales | Gas limit L1 (M) | Foco económico |
|---|---|---|---|---|
| Glamsterdam | Q3 2026 | EIP-7732 (ePBS), EIP-7928 (BALs), EIP-8037 | 200 | Capacidad x5, paralelización, MEV en protocolo |
| Hegota | Q4 2026 / H2 2026 | Verkle Trees, EIP-7805 (FOCIL), EIP-8141 (cuentas inteligentes) | 200 | Nodos stateless, abstracción de cuentas, resistencia a censura |
Glamsterdam intenta resolver tres problemas distintos en una sola actualización. Primero, ePBS (EIP-7732) lleva el mercado de subastas de bloques al protocolo, eliminando los relés externos como Flashbots y haciendo el flujo más auditable — un guiño claro al cumplimiento institucional. Segundo, las Block-Access Lists (EIP-7928) permiten procesamiento paralelo de transacciones sin conflictos de estado, lo que en teoría multiplica el rendimiento efectivo del bloque. Tercero, la EIP-8037 ajusta los costes de almacenamiento de estado para evitar que un gas limit de 200 millones explote la base de datos de los nodos.
Hegota es más radical técnicamente. Verkle Trees reemplaza la estructura Merkle Patricia y reduce el tamaño de las pruebas que un validador debe procesar en un 90%, abriendo la puerta a clientes stateless: nodos que no necesitan descargar gigabytes de historia para sincronizar. EIP-7805 (FOCIL) refuerza la resistencia a la censura asignando a participantes aleatorios la capacidad de imponer transacciones pendientes en bloques. Y EIP-8141 trae cuentas inteligentes nativas con multisig y patrocinio de fees.
Aquí está la pregunta económica que JPMorgan plantea sin responder: ¿qué pasa si Ethereum quintuplica su capacidad L1 y no aparece demanda fresca que llene esos bloques? La respuesta mecánica es que la base fee tiende aún más a cero. Glamsterdam podría, paradójicamente, empeorar el problema de captura de valor en el corto plazo si no viene acompañada de nuevos casos de uso anclados en mainnet. El banco no descarta que aparezcan — solo dice que hoy no los ve.
¿Qué se les escapa a los bancos tradicionales en su análisis?
Aquí es donde la tesis JPMorgan se vuelve discutible. Los marcos analíticos bancarios para valorar activos blockchain están heredados de la valoración de empresas de software: descuento de flujos futuros, múltiplos sobre ingresos, sensibilidades a tasas. Aplicados a ETH, el resultado natural es lo que dice Panigirtzoglou: si las fees caen, el activo se deprecia. Pero ETH no es solo una empresa de software con tokens en circulación. Hay al menos tres dimensiones que el marco bancario captura mal.
El staking como yield primario, no las fees
Aproximadamente 37 millones de ETH (el 30% del suministro circulante de 120 millones) están bloqueados en contratos de staking. Esos validadores reciben emisión por consenso, no solo fees. El rendimiento real que percibe un poseedor de ETH stakeado proviene de tres bloques: emisión por consenso, propinas de transacciones y MEV. La quema EIP-1559 es un ajuste sobre la oferta, no un componente del yield del validador. Si un fondo tokenizado como ETHB de iShares compromete entre el 70 y el 95% de sus activos bajo gestión en staking, lo hace por el yield, no por la deflación. Ese es un input que JPMorgan modeliza pobremente porque su benchmark es el cupón de un bono, no el rendimiento de una capa base.
El re-staking y el mercado de seguridad económica
EigenLayer y los AVS (Actively Validated Services) han creado un mercado en el que el ETH stakeado puede prestarse como garantía de seguridad económica para servicios externos: data availability, oráculos, bridges, secuenciadores. El yield agregado de un ETH stakeado más restaked supera al staking puro y crea una demanda estructural por ETH como activo de seguridad. Este es un componente que el DCF tradicional no captura porque no aparece en el income statement de "Ethereum mainnet".
RWA y stablecoins: la base de liquidación de facto
El stock de stablecoins emitidas sobre Ethereum mainnet (USDC, USDT, PYUSD, GENIUS-compliant tokens varios) supera los 95.000 millones de dólares, y BUIDL de BlackRock acumula más de 2.900 millones de dólares en activos. Cada transferencia, redención o emisión de un instrumento financiero tokenizado paga fees en ETH. Es un flujo silencioso pero creciente, vinculado a la regulación post-CLARITY Act que cubrimos en nuestro análisis del CLARITY Act y la prohibición de rendimientos en stablecoins. Si los flujos RWA pasan de 9.200 millones a 30.000-50.000 millones en 18 meses — algo que no es descabellado si los grandes asset managers siguen su programa de tokenización — la presión sobre fees L1 cambiaría materialmente.
¿Qué señales concretas activarían un cambio de tesis?
Si la tesis Panigirtzoglou se desmiente, lo hará a través de cuatro métricas observables. Cada lector puede vigilarlas de manera independiente sin depender de la línea editorial del banco ni de la nuestra.
| Indicador | Fuente | Lectura mayo 2026 | Umbral de cambio de tesis |
|---|---|---|---|
| Gas medio L1 (gwei) — promedio 30d | Etherscan | 0,5 | ≥5,0 |
| Quema neta diaria ETH | ultrasound.money | 1.500 | ≥5.000 |
| TVL DeFi mainnet (B$) | DefiLlama | 45,4 | ≥65 |
| RWA tokenizado sobre Ethereum (B$) | rwa.xyz | 9,2 | ≥25 |
| Flujos netos 30d a ETFs spot ETH (M$) | SoSoValue, Farside | ~-220 (acumulado) | +500 sostenido |
| Ratio ETH/BTC | CoinGecko | 0,02835 | ≥0,038 |
Las tres primeras métricas son la propia agenda explícita de JPMorgan. Las tres últimas son los marcadores agregados que el mercado mira para validar narrativa. La combinación importa: dos métricas pueden moverse al alza por catalizadores temporales (un rally minorista, una rotación táctica) sin que la tesis cambie estructuralmente. Hacen falta al menos cuatro de las seis para que un banco como JPMorgan se vea obligado a reescribir la nota.
¿Cómo encaja esta lectura con otros catalizadores institucionales de 2026?
La tesis JPMorgan no se publica en el vacío. Hay otros catalizadores institucionales en curso que conviene contextualizar para no caer en lecturas binarias.
Por el lado bajista, además de la tesis Panigirtzoglou, el entorno macro de tasas elevadas a largo plazo presiona a todos los activos de duración alta — y ETH, modelado como activo de software por el marco bancario, lo es. La aversión al riesgo institucional tras la corrección por el conflicto Ormuz favorece a Bitcoin como reserva, fenómeno que cubrimos en detalle en la acumulación institucional de Bitcoin frente al sell-off minorista de abril.
Por el lado alcista, hay tres flujos contrarrestantes. Primero, los ETFs con staking (Grayscale Ethereum Staking ETF lanzado el 6 de abril en NYSE Arca, ETHB de iShares) capturan ETH para staking en proporciones del 70-95% de los activos bajo gestión, retirando el activo del free float. Segundo, BUIDL y los fondos del mercado monetario tokenizados siguen creciendo: el BUIDL de BlackRock superó los 2.900 millones de dólares y los emisores europeos están preparando lanzamientos similares. Tercero, la nota optimista de Geoff Kendrick (Standard Chartered) sobre ETH a 7.500 $ en 2026 ofrece la lectura contraria a JPMorgan, con la misma data on-chain pero distintos pesos en el modelo.
El consenso institucional no existe. Lo que existe es un mercado donde el ratio ETH/BTC cae al 0,02835, el capital prefiere de momento el activo de mayor simplicidad narrativa (BTC) y los analistas honestos pueden defender tesis opuestas con la misma data. Para el inversor estructural, la lectura útil es: la tesis JPMorgan no es la verdad, es una hipótesis falsable cuyas condiciones de falsación son observables. Vigilar las seis métricas de la tabla anterior es más útil que tomar partido a priori.
Punto clave para el lector: la tesis de JPMorgan firmada por Panigirtzoglou es una afirmación falsable, no un veredicto. Dice que ETH quedará rezagado frente a BTC salvo que repunten actividad on-chain, DeFi y RWA. Si tu tesis sobre ETH descansa en alguno de esos tres factores, la pregunta práctica no es si JPMorgan tiene razón, sino qué umbrales concretos de fees L1 (≥5 gwei sostenido), TVL mainnet (≥65 B$), RWA (≥25 B$) y flujos ETF (+500 M$/30d) considerarías suficientes para confirmar o rechazar tu visión. La debilidad del análisis bancario tradicional es que aplica un marco DCF de software a un activo que combina propiedades de capa base, dinero y mercado de seguridad económica. La debilidad del análisis cripto-nativo es que tiende a desestimar la captura de valor porque "el protocolo es lo que importa". Lo útil está en el medio: medir lo que ambas partes acuerdan que es medible, sin atajos narrativos.
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Preguntas frecuentes
¿Qué dice exactamente el informe de JPMorgan sobre Ethereum?
El equipo dirigido por Nikolaos Panigirtzoglou en JPMorgan sostiene que Ethereum y las altcoins seguirán mostrando un rezago estructural frente a Bitcoin a menos que se materialicen tres condiciones simultáneas: un incremento sustancial de la actividad on-chain en la capa base, una revitalización de las finanzas descentralizadas y una mayor adopción de aplicaciones reales (RWA, tokenización, pagos). La nota no es un objetivo de precio bajista a corto plazo, sino una tesis de underperformance relativa frente a BTC. El banco apunta como evidencias concretas el colapso del 95% interanual en tarifas L1, el ratio ETH/BTC en mínimos de diez meses (0,02835) y la lenta recuperación de flujos en los ETFs spot de ETH frente a los de BTC.
¿Por qué los rollups L2 perjudican al precio de ETH si Ethereum sigue siendo la capa base?
Porque rompen la captura de valor sin romper la utilidad técnica. Tras la EIP-4844, los rollups pagan tarifas mínimas por publicar datos en L1: en 2024 abonaron unos 113 millones de dólares (41% de sus ingresos); en 2025 apenas 10 millones, una caída del 90% interanual. Eso desactiva el mecanismo de quema EIP-1559: si las tarifas base tienden a cero, la quema neta también tiende a cero y la emisión por consenso pasa a dominar. El resultado es un crecimiento neto del suministro de ETH del 0,23% anual, que rompe la narrativa de ultrasound money que apoyó al activo frente a BTC en ciclos anteriores.
¿Qué métricas on-chain hay que vigilar para validar o refutar la tesis bancaria?
Cuatro métricas resumen el debate. Primera, las tarifas medianas L1 (Etherscan): hoy 0,5 gwei tras un 95% de caída interanual. Segunda, el uso de blobs en L2: cuanta más demanda haya, más se acerca el mercado de datos a un suelo de precio que vuelva a quemar ETH. Tercera, el TVL de DeFi en mainnet (DefiLlama): la dominancia ha caído del 63,5% a comienzos de 2025 al 54% en mayo de 2026, con 45.400 millones de dólares parados en L1. Cuarta, los flujos netos a ETFs spot de ETH (ETHA, ETHE, ETHB): hoy recuperan solo un tercio de las salidas previas frente a dos tercios en BTC. Sin reversión en esas cuatro métricas, la tesis JPMorgan se sostiene.
¿Resuelven las próximas actualizaciones Glamsterdam y Hegota el problema de captura de valor?
Resuelven el problema técnico, no necesariamente el económico. Glamsterdam (Q3 2026) quintuplica el límite de gas L1 hasta 200 millones, habilita procesamiento paralelo (BALs, EIP-7928) y mete la separación constructor-proponente en protocolo (ePBS, EIP-7732), atractivo para cumplimiento institucional. Hegota (Q4 2026) introduce Verkle Trees, reduce un 90% el peso del estado y trae cuentas inteligentes nativas (EIP-8141). Pero si el aumento de capacidad no se llena con demanda orgánica nueva, lo único que ocurre es comprimir aún más la tarifa base y, con ella, la quema. JPMorgan insiste en esa paradoja: tres años de upgrades han ido en la dirección de abaratar, no de crear demanda.
¿Qué se les escapa a los bancos tradicionales al analizar Ethereum con este marco?
Tres cosas. Primera, que la captura de valor de una capa base puede migrar al staking (rendimiento implícito) y a los servicios re-staked (EigenLayer, AVS) sin pasar por la quema EIP-1559: el 30% del suministro está stakeado y los ETFs con staking (Grayscale, ETHB) drenan ETH del free float. Segunda, que los RWA y los money market funds tokenizados (BUIDL de BlackRock, ya superior a 2.900 millones de dólares en Ethereum) consolidan a la red como base de liquidación regulatoria, no como casino especulativo. Y tercera, que los marcos contables bancarios siguen valorando ETH como una acción de software (DCF sobre fees) cuando es más parecido a un activo monetario con demanda de seguridad económica.
¿Cuándo se publicará la próxima nota de JPMorgan que confirme o revise esta tesis?
JPMorgan no comunica un calendario fijo de notas sobre cripto. El equipo de Panigirtzoglou suele publicar revisiones cada 4-8 semanas cuando hay un cambio material en flujos institucionales (ETFs, futuros CME, posicionamiento de hedge funds). Es razonable esperar una nueva nota tras los próximos hitos: cierre mensual de mayo y junio en flujos ETF, datos trimestrales de TVL de DefiLlama al final de Q2, y especialmente tras la activación de Glamsterdam en Q3 2026. Mientras tanto, los reportes intermedios sobre dominancia Bitcoin y posicionamiento CTA suelen contener referencias laterales a Ethereum que permiten triangular la posición del banco sin esperar a la nota dedicada.